jueves, 15 de noviembre de 2012

Capítulo IV !DETÉNGANSE¡ !PIENSEN¡ !Y ANALÍCENSE¡ de CLAUDE BRISTOL en EL PODER ESTA EN USTED

IV

!DETÉNGANSE! ¡PIENSEN! ¡Y ANALÍCENSE!

"La verdadera grandeza de un hombre reside en la conciencia de un propósito honrado en la vida, fundado en una justa estima de sí y de los demás, en un autoexamen frecuente y en la constante obediencia a la idea que considera justa, sin preocuparse de lo que los demás puedan pensar o decir, o de si hacen o no lo que él piensa, dice y hace".
MARCO AURELIO


Yo doy por sentado que no existe ningún hombre ni mujer inteligente que no estén realmente interesados en progresar, pero con frecuencia me he preguntado si no hay una cualidad negativa o alguna inercia en la mayoría de nosotros que nos impide lanzarnos.

Voy a repetir una antigua historia:

Dos negros estaban dormitando en las laderas del Misisipí.

Uno de ellos bostezó, extendió los brazos y suspiró:

—Ay, querría tener un millón de sandías.

EI otro negro preguntó:

—Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿me darías la mitad?

¡No!

— ¿Me darías un cuarto?

—No, no te daría un cuarto.

—Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿me darías diez?

¡No, no te las daría!

— ¿No me darías siquiera una sandía?

Mira, Sam, no te daría siquiera una raja, si tuviera un millón de sandías.

— ¿Por qué, Rostus?

— ¡Porque eres demasiado perezoso para desear por ti mismo!

Esta historia tiene muchas enseñanzas. Ya lo verán cuando sigan adelante.

Estoy seguro de que algunos de ustedes se burlarán. Siempre ha habido burlones, pero los burlones no han llegado jamás a ninguna parte. No han triunfado nunca en la vida, sino que simplemente se han llenado de envidia mientras que las personas que progresan tienen que rodearlos o pasar por encima de ellos. En la vida no tienen más valor que el de la molestia que producen.

Algunos de ustedes desecharán todo esto, como han hecho antes —como harán siempre—, pero para los que estén interesados y deseosos de aprender, les prometo que pueden hacerlo, y progresar individualmente.

Es más fácil ir con la corriente que luchar en contra de ella, pero hay que armonizar con los demás, con todo lo que a uno le rodea.

Hablo con las palabras de un gran filósofo:

"No sólo debes respirar de acuerdo con el aire que te rodea, sino hacer que tu inteligencia esté en armonía con la inteligencia que abraza todo".

Se necesita poco esfuerzo para respirar, pero el pensar sí exige un gasto de energía. Yo no tendría que explicar que les estoy sugiriendo que se pongan de acuerdo con la corriente de la vida misma. Los que entiendan apreciarán que la naturaleza proporciona medios para que todas las cosas crezcan bien.

Mediten un momento y se darán cuenta de que estoy diciendo verdades que muchos pueden haber olvidado. Hay la ley fundamental de la compensación que arregla todas las cosas.

No hay regla fija para nada, porque algunos procedemos de un modo y otros de otro, igual que dos personas pueden atravesar el río... una va por un puente, y la otra por el otro... pero ambas llegan, finalmente a su destino. En otras palabras, después que todo se ha dicho y se ha hecho, lo que importa es el resultado, y si han decidido lo que desean exactamente, y siguen las sencillas reglas que aquí se dan, conseguirán lo que se proponen.

¡Ha llegado el momento de que se detengan a pensar y se analicen!

¿Qué es lo que creen que son y por qué?

¿Creen que obtienen de la vida lo que debieran? ¿Creen que le dan lo debido a la vida?

La vida, como saben, es un intercambio. Es un don de Dios, el Gran Creador. Pero desde el momento en que nace, uno es básicamente dueño de sus actos. Hay que lanzar el primer suspiro para vivir, y hay que tener un razonable cuidado del cuerpo, o de lo contrario se padecerán enfermedades. Hay que usar la cabeza, y lo que hay dentro de ella, para algo más que una percha de sombreros. Si no lo hacen no llegarán muy lejos, ni con su mente ni con su cuerpo.

El estado en que se encuentran actualmente depende en gran parte de lo que han estado pensando y haciendo durante toda la vida. Nada les ha sucedido por accidente. Son la suma total de todas las causas y efectos originados por sus actitudes mentales y emocionales. Su resultado final es lo que son ustedes, ¡en este mismo minuto!

Mírense al espejo. Estudien todos sus movimientos. Cuenten una historia. Cada movimiento representa un rasgo de su personalidad.

Examinen su cara: indica su modo de pensar. Sus ojos, ¿qué les parecen? ¿son claros y directos? La persona que ve en el espejo es la que ven las otras personas. ¿Qué clase de impresión quiere producir? Esto es enteramente cosa suya.

Usted sabe si tiene o no personalidad. Si no la tiene, o está por desarrollarla, decídase a tenerla. Puede tenerla y la tendrá, cuando se decida a hacerlo del modo que yo le he sugerido.

¿Qué es la personalidad? ¿Qué experimenta usted cuando se ve en presencia de otra persona que tiene personalidad? ¿Qué es lo que produce el que su sola presencia le eclipse a usted? No es más que la fuerza dinámica unida al poder de la voluntad que dicha persona extrae del inmenso reservorio del inconsciente. Hay millones de personas que tienen personalidad (algunos dicen que es natural en ellos, y quizás lo es, pero están usando inconscientemente ese poder). Les ha sido dado, o lo han ido desarrollando sin darse cuenta de ello, desde los primeros años de la vida, y cuando eso que llaman personalidad es apoyada por la fuerza de la voluntad, se producen acontecimientos.

La personalidad atractiva es la del hombre o la mujer que posee confianza y seguridad en sí. Toda esta gente tiene un propósito: saben a dónde van, y cómo ir hasta allí; y la intensidad de su propósito se refleja en su cara. Tienen aplomo. Atraen a los demás como el imán atrae el hierro. Todo el mundo se agrupa en torno a una personalidad radiante.

Cuando aprendan a conocerse, podrán desarrollarse la misma intensidad de propósito, de esa determinación de progreso. Y, poco después, esta determinación se verá en sus ojos, su habla y sus actos.

Han oído decir a la gente que hay ciertas personas que tienen una mirada penetrante, que miran a través de uno. ¿Qué es eso? Nada más que el fuego interior —la intensidad—, o como quieran llamarlo, que significa que la persona que lo tiene generalmente obtiene lo que desea. Atrae, manda, obliga.

Recuerden que los ojos son las ventanas del alma. Miren las fotografías de todos los triunfadores. Estudien sus ojos, y hallarán en todos ellos esa intensidad. Por lo tanto, deben hacer que ello se refleje en su modo de andar, en su actitud, y dentro de poco la gente advertirá su presencia cuando se abra paso entre una multitud, y la gente se dará cuenta de esa personalidad cuando usted habla con ellos. A mi modo de pensar, el vender bonos, libros, ropas, seguros, máquinas eléctricas o de lavar, es lo mismo que vender la personalidad de uno, sus ideas. Yo he hallado que al tratar de imponer una idea, antes he tenido que creer en mí y en mi idea. También he hallado que hay que saber de lo que uno habla, y esto sólo puede hacerse mediante un estudio personal persistente.

¿Cuánto sabe acerca de sí, y cuánto del mundo en que vive?

La clase de personalidad que usted expresa, depende de este conocimiento. ¡Uno no puede expresarse con tranquilidad y seguridad, a menos que se posea una conciencia de lo que es uno, de lo que es el mundo y de lo que son los demás!

¡DESPIERTEN! ¡APRENDAN A CONOCER LO QUE TIENEN A SU ALREDEDOR! ¡OBTENGAN UN ENTENDIMIENTO!

Ustedes pueden desarrollar su personalidad manteniéndose al nivel de los asuntos mundiales. Manténganse informados. Averigüen todo cuanto es interesante acerca de la gente que conocen o pueden conocer, para que puedan hablar con ellos de más cosas.

Nunca se sabe lo que le puede interesar a un amigo nuevo, y a veces es necesario llamar su atención, tratando de temas originales. No se puede siempre iniciar una conversación acerca del tiempo o de los dolores y penas de uno. Lean los periódicos, las revistas, escuchen los programas de radio de importancia, y a los comentaristas de televisión. Usen los ojos y los oídos. Asegúrense de estar a la última moda. No me refiero a que conozcan los últimos detalles de un asesinato o un suicidio, pero conozcan un resumen de las actividades diarias, en su país y en el extranjero. De este modo se ensanchará su perspectiva.

¡No olviden jamás... el conocimiento es poder! Esto puede parecer una historia vieja, ¡Pero es cierto!

¿Quién escucha a una persona egocéntrica, ignorante y mal informada?

Aumenten sus conocimientos y la esfera de sus actividades aumentará también, al igual que el deseo de hacer cosas más grandes. Al aumentar su deseo, las cosas que antes creían que deseaban se harán triviales para su mente, y las desecharán, lo cual es otra forma de decir que cuando se engancha el carro a una estrella, se avanza a la velocidad del rayo.

Estudien, aprendan y trabajen. Desarrollen el espíritu de observación. Pongan el pie en el acelerador. Mejor aún; empleen propulsión a chorro. Reanímense para ustedes mismos, y entonces contagiarán esa vida a los demás. Sólo bastará con su presencia. Contagiarán su magnetismo y serán populares gracias a ello. Ya han oído decir a la gente: "Me anima mucho estar con Fulano de Tal. ¡Siempre me da vida!"

Llénense de entusiasmo y de confianza, liberen ese "fuego interior" —ese algo—, y verán cómo todo vibra en torno suyo. Esa es la teoría de toda la vida, tan vieja como el mundo. Las cosas iguales se atraen, ¡tap-tap-tap!

Estoy repitiendo esto, pero no me importa que ustedes lo hayan oído muchas veces. Quizás si lo repito con la suficiente frecuencia — ¡tap-taptap!— no lo olvidarán. La risa engendra la risa, el amor, el amor, una acción buena da lugar a otra, sigan así ¡Esto sirve! ¡Es contagioso! ¡La antigua ley de la atracción no falla!

Pero no crean que lo único que les recomiendo es que deseen, sentados y repitiéndose lo que quieren, y que de este modo obtendrán lo que desean.

¡No es tan fácil! Los deseos tienen que estar apoyados por la voluntad. Y eso no es todo. El deseo y la voluntad tienen que estar coordinados, y sincronizados hasta un punto en que operen en perfecta armonía. Cuando uno está armonizado, la personalidad se desarrolla. Entonces hay que poner acción y energía en su proyecto, y todo saldrá a pedir de boca.

Doy por sentado que todos admiramos a este tipo de persona. Me refiero a la persona que lleva los hombros rectos, el pecho saliente, la cabeza alta y la mirada alerta. Es muy fácil descubrir en cualquier organización a las personas que arrastran los pies, que tienen los hombros caídos y los ojos sin expresión. Son los vagos. Los desertores.

DESCUBRAN LAS FALTAS

Primero mídanse. Luego estudien a las personas con las que están asociados, y podrán decir, casi de una ojeada, los que van a progresar y los que están condenados al fracaso.

¿Están ustedes cerca de éstos? ¡Apártense entonces de esa categoría!

La culpa, querido Bruto, no es de nuestra estrella. Es nuestra, por ser subordinados.

William Shakespeare escribió esto, como saben, y en sus escritos se ve claramente que supo usar en su vida el poder interior. Se elevó por encima de los seres vulgares, y se ganó un lugar inmortal en la literatura, gracias a su confianza en el poder creador de su interior. Sí, usted tiene la culpa si no es lo que usted quiere ser, y no se halla donde querría estar. Si usted es tímido, atrasado, rutinario y subordinado, la culpa es suya.

¡Cúlpese a usted! Cambie de sistema. No apunte bajo, sino alto. Dedíquese a imaginar lo que realmente quiere y todo le saldrá bien.

Advierta que el pensamiento puede operar en sentido contrario. Se puede ir hacia atrás, mediante un pensamiento erróneo, igual que se puede ir adelante, por un pensamiento acertado.

Esta clase de pensamiento erróneo ha traído depresiones y puede traerlas de nuevo. Si el hombre se asusta, si hay un número suficiente de individuos que sufren la obsesión del miedo y de la codicia, si la psicología de la escasez domina la Tierra, si gran número de personas se hacen demasiado exigentes, o se mueven con demasiada fuerza en un sentido, los mercados se alteran, y la economía mundial puede verse afectada. Usted sabe que cuando está deprimido tiende a deprimir a los que están a su alrededor. Cuando cae el barómetro, es signo de tormenta. Una boca de ángulos caídos conduce a muchas negativas. No lleve sus penas con usted. Nadie quiere compartirlas con usted. La gente tiene ya bastantes penas propias.

DEJEN DE LAMENTARSE

Imagínense haciendo un paquetito con todas sus preocupaciones y dejándolo a un lado del camino. Aun mejor, tírenlo por un puente para que la corriente se lo lleve y no vuelvan a verlo más.

Ustedes dicen: "¡Pero eso no se puede hacer!", y yo respondo: "¿Les ayuda a ustedes a resolver sus dolores de cabeza el dejarse abrumar por ellos?"

¡Incorpórense! Es imposible producir una buena impresión en los demás, el atraer las cosas buenas, cuando uno vacila bajo un peso de cosas que han sucedido ya, que no pueden arreglarse ya, y que no pueden arreglarse con lamentos.

Si las preocupaciones tuvieran el poder de resolver un problema, yo me preocuparía las veinticuatro horas del día, y les pediría que me ayudasen. Pero, desgraciadamente, las preocupaciones sólo multiplican los problemas.

Si ponemos en fila todas las preocupaciones crónicas del mundo llegarían hasta la luna. Habrán visto a muchos hombres y mujeres que parece que van a echarse a llorar de un momento a otro. Pertenecen a la Funeraria.

Todo cuanto les sucede es malo o va ser malo. Han perdido temporalmente la capacidad de ver lo bueno en algo. No pueden disfrutar del presente, porque se están lamentando del pasado y temen al porvenir.

Uno de los hombres más sabios que he conocido, un hombre de gran desarrollo mental y espiritual, me dijo: "No olvide jamás que la vida es un asunto individual. Por mucho que desee a veces hacer responsables a los demás de sus pensamientos y sus actos, o escapar de las consecuencias de ciertas experiencias que se han tenido, uno vive en un mundo de causa y efecto —en un mundo donde nada ocurre realmente por accidente—, y la persona establece las causas mediante sus pensamientos, buenos o malos, de las cosas que han de sucederle".

Yo he comprobado esto, una y otra vez, en mi propia vida, y lo mismo les habrá ocurrido a ustedes, si es que quieren reconocerlo. Pero cuando yo les he dicho esto a algunas personas, me han respondido: "Ese es un pensamiento terrible. ¿Quiere decir que yo he atraído el fracaso, la mala economía, la mala salud, la pérdida de los amigos, la infelicidad...?"

Y cuando yo les decía: "Sí, si eso les ha ocurrido no deben culpar más que a ustedes mismos", ellos contestaban: "¡Pero si nosotros no hemos imaginado eso!"

Quizás no lo hicieron... directamente. No se imaginaron fracasados, sin dinero, padeciendo una crisis nerviosa, haciéndose impopulares, perdiendo los amigos, acabando desdichadamente. Pero sus actitudes mentales se expresaban en estos pensamientos:

¿Quién diría que esto iba a ocurrirme a mí? ¡Es inútil...! ¡No puedo hacerlo!

No quiero verlos... sé que no me van a gustar. ¡Qué mala suerte tengo!, siempre me pasan cosas malas.

Me siento tan mal que querría morir. Voy a la quiebra, esto no tiene remedio. Sí, hoy me siento bastante bien... pero esto no quiere decir nada, Mañana, probablemente me sentiré peor.

¿No son éstas unas sugerencias maravillosas? ¿Pueden estos mismos pensamientos atraer algo bueno? Por el contrario, esta clase de pensamientos no puede traer más que un resultado. Sin embargo, muchos de nosotros, negligentemente, en momentos de depresión emocional, expresamos esos pensamientos, y luego nos extrañamos de que nos ocurran tantas cosas malas.

¡PREPÁRENSE PARA AFRONTAR LO QUE SEA!

Por lo tanto, hagan inventario de sus prendas. Estamos viviendo, como saben, en una época terrible, en una época asombrosa. Para los que no tienen la mente preparada, ésta es una época aterradora y turbadora.

El tempo de la vida y de los acontecimientos aumenta grandemente. Las cosas se desarrollan a una velocidad mayor de lo que puede captar la mente humana. Y se preparan acontecimientos aún más asombrosos. Muchas cosas que se consideraban imposibles hace unos años, se han logrado ya.

De ahora en adelante puede ocurrir cualquier cosa, ¡y probablemente ocurrirá! Hay que acostumbrarse a estar mentalmente alerta, a mantener el cerebro despierto, a trabar contacto con el poder creador interior, de modo que uno pueda adaptarse a los cambios que se avecinan; de este modo se tendrá la penetración, la comprensión y el valor para hacerles frente.

Hay que aprender a percibir la realidad —a aceptar lo que atrae a su experiencia pasada, a su razón y a su intuición—, y a reservarse el juicio de todas las cosas que no son familiares, hasta que se hayan comprobado personalmente.

No es bastante aprender las leyes de la mente. Hay que aprender a usar la mente de acuerdo con dichas leyes.

Ya conocen el antiguo adagio: "La fe sin la acción no sirve".

Tiene que trabajar en sí mismo si quiere desarrollar el poder creador interior, de modo que pueda hacer lo que está haciendo para otros.

Los triunfadores del mundo son los que saben imaginar, los que saben eliminar sus miedos y sus preocupaciones, los que saben permanecer interiormente tranquilos, cualesquiera que sean las circunstancias, y asumir una actitud mental positiva, y conservar la estabilidad emocional durante las tensiones. Esta debería ser su finalidad en la vida. Será su única guía y protección en el vertiginoso mundo actual.

¡ABANDONEN TODO PENSAMIENTO LIMITADO!

Preparen ahora su mente, poniendo a un lado todo pensamiento limitado. Nunca vuelvan a decir que hay algo imposible, por imposible que pueda parecer por un momento. No se restrinjan ni pongan cerrojos a su mente mediante un pensamiento estrecho y prejuzgado. Libren su conciencia de sentimientos de resentimiento, antagonismo, odio y semejantes reacciones emocionales hacia los demás. Esta clase de pensamientos impiden pensar con rectitud, tener la perspectiva adecuada hacia uno y hacia los demás. Impiden su progreso, y evitan que el poder creador actúe a través de ustedes.

Ustedes pueden vencer los efectos que el pensamiento erróneo ha producido. Pero, para ello, tienen que obtener su control emocional; tienen que aprender a descansar físicamente, a mantener pasiva la mente consciente, y a imaginar claramente lo que desean. Tienen que aprender a librarse de los malos efectos que los pasados errores tienen sobre ustedes.

Las cosas semejantes se atraen (tap-tap-tap, vuelvo a repetir esto), lo bueno atrae lo bueno, y lo malo lo malo. Es una cosa bien sencilla, pero uno no puede enderezarse, sin enfrentarse con el pasado.

Hay hombres y mujeres que me dicen: "¡Pero si yo estoy tratando de olvidar mi pasado!"

Ay, la mente no opera así. Lo que pasa a la conciencia permanece hasta que mediante un acto de reconocimiento, resolución y voluntad, se cambia el cuadro.

¿Cuántas veces no se preocupan por algo que dice alguna persona?

Ustedes van acumulando en su cerebro el cuadro de cada incidente y sentimiento. Cuando piensan en dicha persona, ustedes evocan hacia ella los mismos sentimientos, hasta que los hayan vencido. Si no los cambian, existen como irritaciones en la conciencia. Las irritaciones tienen a su debido tiempo un reflejo, alterando el estado físico, o determinando malas experiencias humanas. ¿Quieren evitar que estas pasadas irritaciones produzcan alteraciones semejantes en el futuro? Entonces tienen que apresurarse a borrarlas de su conciencia.

¡DEJEN DE ENGAÑARSE!

Tienen que hacer su propio análisis. Ustedes se conocen mejor de lo que ningún amigo o pariente pueden conocerles, Ustedes pueden haber logrado ocultar sus sentimientos y pensamientos a los demás; pero en lo profundo de su ser, ustedes saben cuáles son los sentimientos que abrigan hacia los demás. Si estos sentimientos y pensamientos no son buenos, ¡apresúrense a hacerlos buenos!

Perdonen a los demás lo que les hayan hecho. Reconozcan la culpa que han tenido. No guarden rencores ni resentimientos. Estos envenenan la mente y el cuerpo, alterando la composición química del organismo, haciéndolo susceptible a toda clase de enfermedades. Los médicos atribuyen ahora estados como el artritismo, el reumatismo, algunas formas de epilepsia, y otras varias enfermedades, a perturbaciones nerviosas y emocionales. Se ha visto que muchos enfermos de cáncer retardan el avance de la enfermedad si dominan sus emociones y mantienen una actitud optimista hacia su enfermedad.

"Ese algo" de la mente tiene un poder ilimitado —para vencer, curar, crear y atraer—, una vez que se ha aprendido a usarlo. El desarrollo de dicho poder depende de cada uno. ¿Están dispuestos a hacer el esfuerzo? Si lo están vengan conmigo, de capítulo en capítulo, estudiando, aplicando... estudiando y aplicando, y cuando lleguemos juntos al final del viaje, tendrán la respuesta a sus problemas, y seguirán su camino triunfal... solos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario