jueves, 15 de noviembre de 2012

Capítulo VI CÓMO LOS SUEÑOS PUEDEN CONVERTIRSE EN REALIDAD de CLAUDE BRISTOL en EL PODER ESTA EN USTED


VI

CÓMO LOS SUEÑOS PUEDEN CONVERTIRSE EN REALIDAD

Hay una frase, frecuentemente repetida, que ustedes conocerán seguramente. Es: "Yo puedo soñar, ¿no es cierto?" Pero esta exclamación generalmente se hace con un tono de futilidad, como si la persona que la hace no tuviera fe en que sus sueños se hicieran realidades. En realidad, el que se atreve a soñar y cree en sus sueños, es el creador, hasta cierto punto, de su porvenir.

Usted no sería un ser humano normal si no tuviera deseos ocultos y sueños. Aunque no los confiese a nadie, en ocasiones construye castillos en el aire, y se ve haciendo algo, yendo a alguna parte o teniendo alguna cosa, y experimenta una cierta alegría imaginando, momentáneamente, que tales sueños son una realidad. Sin embargo, raramente se pone en tales sueños todo el poder y la convicción del propio sentimiento. Nunca se tiene la fe de que podrían convertirse en realidades, si se los tomase en serio.

Oh, yo no espero hacerlo jamás —me dijo una mujer que había estado soñando con hacer un viaje a Europa—, pero, de todas maneras, me gusta imaginarlo.

Cuando yo le aseguré que podía ir a Europa, si realmente quería, ella se echó a reír y dijo:

—No sé cómo. Nunca tendré el dinero necesario para ello.

—Claro que no lo tendrá si continúa con ese pensamiento negativo —le indiqué—. En cuanto habla acerca de usted, dice "no espero", "nunca podré", etcétera. Lo que está haciendo es dar instrucciones a la fuerza creadora que hay dentro de usted para que no haga nada en su favor, para que le impida tener el dinero necesario para hacer cosas, y obtiene lo que ha estado imaginando.

Ella tardó un poco en darse cuenta de lo que estaba haciendo consigo misma. Luego dijo:

—Está bien. Desde ahora voy a tener pensamientos positivos. Pero sigo no viendo el modo de cómo voy a ir a Europa.

—Eso déjelo a su subconsciente, al poder interior —le aconsejé—. Imagine que está haciendo el viaje a Europa, y deje que el poder creador encuentre el medio y los medios para que usted vaya.

—Tiene que tener fe —le advertí—. Usted no pude ir a Europa sólo imaginando que hace el viaje, si le falta la fe.

— ¡Muy bien! Pondré en ello todo mi entusiasmo —dijo ella—, y veremos lo que ocurre.

—Cuidado, usted está expresando sus dudas —le dije—. Usted no va a ver lo que ocurre... usted va a hacer que ocurra.

—Creo que nunca voy a poder pensar de esa manera —me dijo ella riendo.

Ocho meses después recibí una carta de la mujer aquella desde Europa, pero no reconocí su nombre hasta que ella se identificó.

"Estoy aquí —me informó—. Todo salió como dijo usted. ¡Sólo que tuve que casarme para ello!"

Qué maravilla, pensé, ese "algo interior" no sólo le proporcionó un viaje a Europa, sino un marido además.

¡Cuando uno comienza a imaginar cosas se puede obtener más de lo imaginado!

¡HAGA FUNCIONAR SU MENTE!

Clarence Saunders, que tiene sesenta y siete años, va camino de su tercera fortuna. Antes de los treinta y cinco ganó la primera. Su sueño colosal de la famosa cadena de mercados había dado resultados. Saunders mantiene que es fácil tener ideas que proporcionan un millón de dólares, siempre que se acostumbre la mente a ello. —Mi mente funciona continuamente —declara—, y no sé lo que puede resultar, pero doy rienda suelta al poder creador, y de vez en cuando me trae algo que merece la pena.

Hoy Saunders está estableciendo su nueva cadena de almacenes eléctricos. Estos operan automáticamente, de modo que el cliente puede servirse él mismo y pagar su compra. Así se elimina una gran cantidad de personal —declara Saunders—. Puedo manejar un negocio de dos millones de dólares anuales con sólo ocho empleados, mientras que otro establecimiento de la misma clase necesitaría cuarenta, por lo menos, incluso sesenta y cinco. Durante toda mi vida he perdido y ganado millones, ¡pero ahora voy camino de ganar un millón más!

¿Qué puede detener a un hombre así? Funciona su mente a todo vapor a los sesenta y siete años. ¿Puede funcionar? No lo hará, a menos que la haya enseñado a ello. Usted lleva en la cabeza una fortuna en potencia.

—Haga funcionar su mente —sugiere Saunders— ¡y puede hallar una fortuna!

"Esos son sueños —dice usted—. Eso no puede ocurrirme a mí".

¡Cuidado con el pensamiento negativo! Usted no puede concebir todas las posibilidades que hay dentro de usted, una vez que dé al poder creador una oportunidad de servir.

¿Soñaron los hermanos Wright cuando se imaginaron volando en el primer aeroplano? Muchos de los que no veían, lo pensaron así, y los ridiculizaron, pero eso no detuvo a los Wright. Tuvieron valor y fe para seguir soñando, y frente al escepticismo dieron al mundo un nuevo medio de viajar.

Muy pocos de nosotros tenemos visión. No vemos más allá del momento presente. Estamos tan sumergidos en nuestros problemas y dificultades ordinarios, que no podemos concebir una salida.

Los sueños son un medio de escape al futuro, un medio de librarse del presente y de crear nuevas oportunidades y mejoras. No quiero decir que se puedan soslayar las responsabilidades y problemas presentes... pero la cura de muchos de ellos está en su porvenir, igual que lo está la esperanza del progreso personal.

—Hay que mirar hacia adelante... nunca hacia atrás— han aconsejado los sabios. Ellos sabían que el pasado no guarda nada para uno, pero que hay una promesa en el presente, con las palabras de Peter Ibbetson, se "sueñan realidades".

¿ES GRANDE SU FE?

¿Cuánto persistiría en un sueño, en algo que desease mucho, si tardase varios años en realizarse? ¿No vacilaría su fe? ¿No se enfriaría su entusiasmo? ¿No diría que los obstáculos aparentes eran demasiados, y que no podrían ser vencidos? ¿No se contentaría con algo menor de lo que había imaginado primitivamente?

Hágase estas preguntas, mientras yo relato el caso de Zora Adler, de Glendale, California, que mantuvo un sueño durante veinticuatro años, habiéndolo realizado ya entre ella y Dan, su marido. Es una de las demostraciones más notables e inspiradoras de cómo la fe, unida al espíritu de armonía y cooperación, puede realizar milagros.

Esta es la historia de Mrs. Adler, contada con sus propias palabras.

—Supongo que mi sueño comenzó hace veinticuatro años, cuando miré las colinas que había sobre nuestra casa de Glendale y le dije a mi marido:

"Algún día, construiremos allí una casa".

"Nueve años después construimos una, a mitad de camino de mi objetivo real. Pero yo estaba aún entusiasmada con las cimas. Algún día construiríamos una casa allí, donde la había visto originalmente. Y, como la mayoría de la gente va de prisa con la vista puesta en la tierra, yo decidí que la respuesta era llevar a mis hijas a dar paseos por las colinas, donde hay árboles y nubes que puedan mirar. ¡Hay tantas cosas que ver cuando se alzan los ojos! "Cuando dábamos un paseo semejante por las colinas, llegué a una meseta que dominaba el valle de San Fernando, Los Ángeles, Long Beach, e incluso Santa Mónica Palisades, e inmediatamente sentí un apego por aquel lugar, "Impulsivamente, les dije a mis hijas: "¡Vamos a construir una casa aquí!" Ellas también estaban excitadas pues aunque muy pequeñas, aquello les encantaba. Pero imaginen el que yo dijera una cosa semejante el que tuviera una idea así, ¡cuando acabábamos de terminar una casa tres años antes! "Bien, regresamos a casa apresuradamente, casi asustadas de que el lugar desapareciese antes de volver con mi marido para enseñarle el nuevo emplazamiento de nuestra casa. Yo no me detuve a pensar si le turbaría el ver que yo me interesaba por un lugar nuevo, y si se preguntaría si su mujer era de esas que no se contentan con nada. Pero, por el contrario, con gran sorpresa y alegría de mi parte, volvió con nosotros, y en cuanto vio la cima, dijo: "averigua quién es el dueño". Aquello ocurrió hace trece años.

"A la mañana siguiente fui a la Municipalidad de Glendale y averigüé que el terreno era propiedad de Mr. y Mrs. Jennings, que vivían en San Diego. Escribí la carta acostumbrada y la despaché, pensando siempre que el terreno estaba en venta y que nosotros podíamos adquirirlo. Porque, desde el principio, nunca dudé de que el lote sería nuestro.

"No me sorprendió nada cuando Mr. Jennings contestó diciendo que podíamos comprarlo ... pero el milagro estaba aún por producirse. El precio era mucho mayor de lo que podíamos pagar, y como estábamos pagando aún nuestro presente hogar y esperando nuevos hijos, no nos atrevimos a dar aquel paso. Pero todos los domingos íbamos a ver "nuestro lote" y trazábamos en la arena los planos de nuestra casa.

"Uno de aquellos domingos yo estaba literalmente bailando de júbilo con mis hijos y mi marido, pues había dado con el plano perfecto de la casa y ya la veía en pie.

"Una pareja anciana había subido a la colina donde estábamos nosotros, y yo advertí que nos estaban mirando. Al cabo de un tiempo, se acercaron a nosotros, vieron el plano que estábamos dibujando en la tierra y se entabló la conversación siguiente:

El caballero: —Veo que están trazando los planos de una casa.

Mrs. Adler: —Sí, vamos a construir una casa aquí.

El caballero anciano: — ¿Les interesa este lote?

Mrs. Adler: — ¡Claro! Es nuestro lote y vamos a construir una casa en él.

El caballero anciano (riendo); —Esto es muy interesante, pues yo soy Mr. Jennings, y mi esposa y yo somos los dueños del terreno

Mrs. Adler (un poco cohibida): —Bien, Mr. Jennings, me alegro mucho de conocerlo, pero no retiro una sola de mis palabras. No vamos a construir inmediatamente, pero creo que debo decirle que eso es lo que vamos a hacer. Ya que hay otros tres lotes, vamos a ser vecinos.

"Mr. Jennings sonrió y replicó que les encantaría y construirían en el lote de enfrente, unos cincuenta pies por debajo del nuestro.

"Durante los siguientes once años, Mr. Jennings nos escribió tres veces, cada una de ellas diciendo que iba a vender los lotes, y que si estábamos interesados, se lo comunicásemos en seguida. Nosotros no podíamos hacer nada entonces, y finalmente le dije que pusiera en venta la propiedad, pero que consideraba un deber de parte mía el decirle que los Adler eran los que iban a construir allí, así que aunque lo vendiese, probablemente sería una venta inútil. Nosotros nos reíamos, pero él no sospechaba lo seriamente que hablaba yo.

"Pasaron casi once años, y entonces yo me puse de nuevo en contacto con Mr. Jennings y le dije que estábamos dispuestos a comprar el lote. El vino inmediatamente a Glendale y firmamos los papeles. ¡Qué maravilloso momento! Cuando nos disponíamos a salir de la oficina, Mr. Jennings me tomó de la mano y dijo: "Mrs. Adler, yo creo que usted me dio la mala sombra".

"Oh," no, Mr. jennings, yo no haría eso con nadie. Pero me contestó: “Pues bien, para conocimiento suyo, creo que debe saber que en tres momentos diferentes estuvimos sentados como ahora, dispuestos a vender el lote a alguien, ¡y siempre ocurrió algo que lo echó a perder! Usted lo embrujó! Todos los demás lotes se han vendido, y éste... el mejor de todos, había sido reservado, al parecer, para usted!"

Yo podía haberle dicho que había puesto todo en manos de Dios, veintidós años antes, y desde entonces, ¡sabíamos que nuestro sueño iba a convertirse en realidad

¡TIENE QUE TENER UNA INQUEBRANTABLE FE!

"Pero este no es el fin. Después de ser los dueños del lote, nos pusimos en contacto con un contratista. Miró nuestros planos y nos dijo que a menos que tuviéramos 36.000 dólares en el bolsillo, no podríamos construir una casa así. Yo me eché a reír y le pregunté si conocía a alguien que tuviera tanto dinero. El repuso que lo malo que tenía la gente como nosotros era que tenía ideas grandes... que deberíamos ir a un arquitecto, decirle el dinero que teníamos y que él construyese la casa de acuerdo a nuestras posibilidades. Nosotros le dijimos que aquélla no era la casa que queríamos, y nos fuimos. Yo había trazado los planos y no pensaba contentarme con nada menos de lo que había imaginado.

"De todos modos, un poco desanimada, me volví a mi querido esposo, que dijo: "¿Dónde está tu fe? ¡Construiremos la casa! ¡Hay otros contratistas! Este no es el adecuado. Vamos a ver a Mr. Brown. ¡EI sabe mucho de estas cosas!"

"Lo hicimos, y Mr. Brown nos indicó una solución posible. Ello significaba un contratista que tenía lo que nosotros necesitábamos. Nuestra casa es exactamente como queríamos, hasta el último clavo, y nos costó mucho menos de 36.000 dólares. ¡Para Dios todo es posible!

"Ahora que la casa de nuestros sueños está prácticamente terminada y nos disponemos a mudarnos, todos los que vienen a ver la propiedad y ven el hogar que hemos construido con la ayuda de Dios, advierten que hay algo muy distinto en aquel lugar. No se trata solamente de otra casa y de otro lote. Los obreros se han portado muy bien, y en todas partes hay una atmósfera de armonía y alegría.

"Es interesante notar que el comprar en la época que lo hicimos fue muy conveniente. Merecía la pena haber aguardado, porque si hubiéramos comprado antes la finca, no habríamos disfrutado de muchas mejoras posteriores... ¡incluso tenemos alcantarillado! Y puedo añadir que nuestro lote costó tres mil dólares menos que los demás lotes, y después de verlo se comprende que es mucho mejor que todos los que lo rodean.

"A nuestra familia le costaría trabajo pensar que el mejor socio que uno puede tener es Dios y el poder interior".

¿Qué piensan ahora de los sueños? Los O'Brien y los Adler lograron el hogar de sus sueños. Tardaron muchos años en hacerlo. No encontraron sus sueños hechos a la medida. Primero hallaron el lugar, luego trazaron los planos de su casa, y se aferraron al pensamiento de que podrían comprar el lote que querían y construir en él la casa. Aquello exigió una gran fe y perseverancia, no perder jamás de vista su meta, no permitir jamás cambios de deseos, y mantenerse firmes. ¡Ocurriera lo que ocurriese!

¿Merecía la pena? ¡Claro que sí! Y usted dirá lo mismo cuando se haya trazado una meta en la vida, y ponga a su servicio el poder creador, como hicieron los O'Brien y los Adler. ¡Este poder nunca le falla a uno, si uno no le falla!

Los Adler educaron a sus hijas en el pensamiento de la felicidad y el triunfo, librándolas de miedos y preocupaciones, para que contribuyesen con sus imágenes a las concepciones de sus padres. Cuando hay armonía en una familia, se genera una fuerza tremenda. "Cuando se reúnen dos o más"... suceden cosas. Ponga el hálito de la vida en sus sueños, creyendo en ellos, manteniendo su fe y sus sueños firmemente, pase lo que pase y, a su debido tiempo. Si uno persevera, ¡lo que fue un sueño en un tiempo, se convertirá en una espléndida realidad!

¡TAP-TAP-TAP!

Vamos a montar la escena. Quiero llamar la atención sobre el poderoso efecto de la repetición o reiteración.

Por ejemplo, tomemos un cincel neumático. Ya han visto cómo se usa para partir el cemento o abrir un agujero en el acero. El tap, tap, tap, de ese cincel, al que se aplica una fuerza tremenda, produce la desintegración de las partículas y abre un agujero en el objeto en que se coloca.

Todos hemos oído hablar de la antigua tortura consistente en hacer caer gotas de agua sobre la frente. Quizás conozcan las Botas de Kipling. El ruido de las botas es lo que enloquece a los hombres. La repetición constante es la que penetra. Mientras uno puede darse cuenta del modo en que actúa la repetición sobre las cosas materiales, puede al mismo tiempo no darse cuenta de la tremenda impresión que la repetición produce sobre la mente humana.

Pero ya hace mucho tiempo que se ha reconocido que el fundamento de la propaganda es la repetición.

"Hay una razón..." "Buenos, hasta la última gota" "Suaves para la garganta...", etcétera.

Una y otra vez repiten estos slogans, los cantan, los presentan en películas; no hay medio de escapar de ellos. Mediante la constante repetición, los méritos de cada producto pasan a la conciencia de uno hasta que se repite el slogan casi en sueños.

Tap-tap-tap, usted los encuentra cada vez que pone la radio o la televisión, en cuanto abre una revista, o lo encuentra en los postes si sale a las carreteras. Alza la vista y ve un avión que escribe con humo en el cielo. En los subterráneos, los tranvías, los autobuses, los trenes, los barcos, los taxis, los camiones, en todo cuanto se mueve, se encuentran los anuncios de algo.

La poderosa fuerza de la repetición... repetición... repetición.

Se puede tener una mala memoria, pero no se permite que uno olvide un producto anunciado, siquiera un día.

Piénselo bien. Mediante la repetición, ha aprendido el alfabeto, la tabla de multiplicar. A-B-C... dos más dos son cuatro... tap-tap-tap... Hasta que se aprende.

Todo cuanto se ha aprendido de memoria ha quedado impreso en la mente mediante la repetición. Le recuerda constantemente a uno (tap-tap-tap) la formación de las creencias religiosas. Lo mismo sucede con la ciencia. Repetición, reiteración. ¡Tap, tap, tap!

Schopenhauer dijo: "No hay absurdo tan palpable que no pueda ser firmemente implantado en la cabeza humana, si se ha comenzado a inculcar antes de los cinco años, repitiéndolo constantemente con un aire de gran solemnidad".

La relación entre la conciencia y el subconsciente, o mente subjetiva, es muy estrecha. Todos los que estudian el tema saben lo que puede lograrse poniéndose en contacto definitivamente con el subconsciente. Cuando se tiene una imagen detallada específica en la mente consciente, mediante el proceso de la repetición, y se hace funcionar la mente subconsciente, se dispone de un poder asombroso.

Los fiscales duchos, los defensores inteligentes, apelan a las emociones de los jurados, nunca a la razón consciente. ¿Y cómo lo hacen? Sencillamente, mediante la repetición de los puntos que desean poner de relieve. Lo hacen usando palabras y diversos argumentos, y tonos de voz, llenos de emoción. Detrás de todo ello está el tap, tap, tap, que actúa sobre el subconsciente, y hace creer a los jurados. Lo han oído tantas veces... ¡que debe ser así!

Es importante conservar la idea, una vez que se la considera acertada. Hay que repetirla una y otra vez.

Hacer que el marido, la esposa o el amigo íntimo la vea como uno, si es que simpatiza con los objetivos deseados. De esta manera se engendra el poder.

¡EMPLEE EL SISTEMA DEL TAP, TAP, TAP!

Cuando se tiene la imagen firmemente implantada en la memoria, comience a usar el sistema del tap, tap, tal como yo he dicho. La repetición, la reiteración de esa imagen sobre la mente subconsciente es la que hará que el poder creador interior produzca tales resultados.

Los hombres y mujeres de más éxito que hay en el mundo, viven diariamente con sus ideas. Tienen objetivos constantemente presentes. No existe un solo caso en que los hayan imaginado y olvidado luego. No piensan en ello fantásticamente. Están decididos a llevar a cabo su propósito. Esperan alcanzar sus objetivos, están dispuestos a trabajar noche y día, en caso necesario, para lograrlos, y tienen fe en que el poder interior trabaje de acuerdo con ellos guiándolos en forma de impulso para moverse en la dirección adecuada, magnetizando las condiciones en torno suyo, atrayendo recursos y oportunidades de acuerdo con sus necesidades.

Se puede medir por comparación la intensidad de los propios deseos.

¿Qué precio en esfuerzo y sacrificio está dispuesto a pagar por las cosas que desea en la vida? ¿Está dispuesto a tratar de lograr algo, una y otra vez, hasta que mediante la repetición y el aparente fracaso, obtenga la experiencia y la capacidad de lograrlo? Si lo está, triunfará seguramente.

Nada puede detenerlo. Todos los obstáculos cederán a su voluntad, su empuje, su fe, el poder creador que Dios le ha dado, con tal que usted persista. Pero al comienzo tiene que darse cuenta de que no se puede obtener nada por nada. El universo no opera de tal modo. Tiene que esforzarse y tener fe, si es que desea recibir.

Tap, tap, tap, —imaginando lo que usted quiera una y otra vez—, las gotitas de agua, el batir constante del mar, el ruido de los pasos sobre unos escalones de piedra, la causa y el efecto ... la causa y el efecto ... la acción que siempre produce una reacción ... Al principio puede no advertirse, pero las fuerzas de la naturaleza y de la mente, concentradas sobre cualquier obstáculo, pueden con el tiempo suprimirlo o modificarlo.

HAY QUE CANALIZAR LA FE

La fe puede mover montañas, las montañas del miedo, la duda y la preocupación, la fe repetida una y otra vez, la fe en uno mismo la fe en el poder interior que Dios nos ha dado. Es una operación sencilla y poco espectacular, si se considera un segundo, pero que realizada durante largo tiempo puede producir resultados asombrosos.

Ahora usted es la suma total de cuanto cree, bueno y malo; lo que ha aceptado en su mente, lo que sirve de motivación a sus pensamientos y actúa como resultado de sus creencias. Cuando sus creencias varían, su vida cambiará con ellas, pues su vida se basa realmente en la fe.

Usted tiene fe, diariamente, en que va a seguir respirando, en que su corazón va a continuar latiendo, en que va a seguir bien. Si esta fe se altera, se altera su salud.

Usted tiene fe en todo cuanto le rodea... en su trabajo, sus amigos, su capacidad, su coche, su porvenir... Usted ha aceptado todo esto como una parte de la vida. Usted imagina que todo va a continuar, como en el pasado. Cada día, usted añade la repetición, en general, de otra experiencia similar. Se adapta cada vez más a lo que hace, y esto puede ser malo, si hace pocas cosas que merezcan la pena. Puede ser bueno, si usted se aplica como debiera.

Haga inventario y asegúrese de que lo que repite todos los días le ayuda a adquirir mayor experiencia, capacidad, satisfacción personal y dicha. Si no es así, usted no querrá repetir esas actividades e intereses. Puede querer apartarse de ellas, y comenzar un nuevo ciclo de desarrollo personal.

Recuerde: lo que el hombre ha hecho una vez lo hará de nuevo, pues es un animal de costumbres. Pero los pensamientos se repiten fácilmente, porque las cosas iguales se atraen. Cualesquiera que sean los pensamientos similares que les hagan compañía.

¿Qué clase de pensamientos tiene? ¿Son los conducentes a las cosas que usted no quiere hacer, a las experiencias que no desea tener? En tal caso, deséchelos ahora, antes de que se implanten firmemente mediante la repetición.

Al borracho le cuesta trabajo dejar de beber, porque el hábito de la bebida ha quedado impreso sobre su cuerpo y su mente. Se "ve" bebiendo tan vívidamente, que es una tarea gigantesca el imaginarse que no bebe.

Las imágenes que se tienen de uno actualmente, sólo guardan relación con el pasado. Si usted no se encarga de crearse nuevas imágenes, no hará más que repetir mañana lo que ha hecho hoy y ayer.

Desdichadamente, la mayoría de los seres humanos están atados a una noria de su propia creación, terminando cada día, como el anterior, aunque parezcan progresar porque se están moviendo. Pero sus vueltas siempre terminan en el mismo lugar, a menos que uno haga inventario de lo que hace, y se baje de la plataforma giratoria, al imaginar una nueva dirección y un nuevo propósito en la vida, y entonces avancen por el camino hacia una mayor felicidad y un triunfo mayor, que no habrían podido alcanzar de otra manera.

¡Tap, tap, tap! Eso es lo que actúa sobre su conciencia, repitiendo las imágenes, e inculcando en el subconsciente los actos y los pensamientos adecuados.

Eso el que lo sabe es usted. ¡Usted es el único que puede hacer algo con respecto a ello! Aprenda a usar el gran poder de la repetición de un modo adecuado, y todas las demás cosas le serán dadas por añadidura.

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